Que rica está la manzana… VERDE!: Erasmo Catarino, de ganar La Academia a ocupar un lugar en el Senado

Suptm. Uno parpadea y de pronto el ganador de La Academia está levantando la mano en el Senado. Así, sin previo aviso y sin rola nueva de por medio, Erasmo Catarino pasó de cantar en palenques a votar reformas. Y no es broma, cabrón. Esto está pasando en tiempo real, mientras tú apenas estás procesando que ya casi es julio.

De Guerrero pa’ el escenario… y luego al Senado

El buen Erasmo nació en Xalpatláhuac, Guerrero, y desde morro le entró al desmadre educativo: maestro de primaria, hablante de náhuatl, un vato de raíces firmes. Pero la fama le cayó como balde de chela helada en 2005, cuando se llevó la cuarta generación de La Academia. El morro callado de rancho se convirtió en el Conde de Xalpatláhuac, y pa’ pronto estaba grabando discos y armando giras. Hasta ahí todo chingón.

Y ahora, fast forward a 2025: Erasmo Catarino se sienta en el Senado como suplente del PVEM. Simón, el Verde. La manzana, pero en modo institucional. Sólo por unos días, eso sí: del 25 al 29 de junio. O sea, lo pusieron en la curul como cuando dejas encargado el changarro pa’ ir por tortillas.

Político exprés (pero con voto y todo)

No creas que nomás fue a tomarse la selfie. El compa ya metió su primer voto a favor de la Reforma Ferroviaria y se aventó su sesioncita como cualquier otro senador de hueso colorado. Entró, votó, y salió en la foto. Se ganó su credencial, su micrófono y, quién sabe, chance y hasta se clavó un café del Pleno.

Y no, no vamos a tirarle mierda. El vato no se robó nada, no anda con escándalos ni vendiendo humo. El tema es más surreal: ¡de verdad lo metieron al Senado! Y eso nos hace pensar… ¿qué sigue? ¿Yahir en la Suprema Corte? ¿Toñita en Gobernación?

Un casting político que ni TV Azteca se inventó

El PVEM lo jaló como suplente del senador Melgar Bravo, porque parece que la estrategia ahora es: «pon un famoso, gana puntos y que Dios reparta curules». Pero bueno, el Verde nunca ha sido sutil. Y Erasmo, con su fama tranquila, su carisma de barrio y cero escándalo, era la pieza ideal pa’ decir: «miren, también tenemos pueblo».

Eso sí, el hecho de que sea de Guerrero y haya llegado por Chiapas… pues mira, ese es otro pedo que la geografía institucional sabrá explicar.

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