Crónica a (casi) un año de Metallica en el Estadio GNP 2024: riffs, rolas y cumbias que nadie esperaba
📍 Estadio GNP – 20 y 22 de septiembre de 2024 – M72 World Tour

Ya casi se cumple un año de ese desvergue hermoso. Y aunque han pasado otros conciertos, otras filas, otros escenarios… esas dos noches de Metallica en el Estadio GNP siguen clavadas como astilla emocional en mi memoria.
No es exageración. Es neta.
Y si tú estuviste ahí, sabes de lo que hablo.
Día 1: fan intensito, un “true metalero” y “La Chona” con Trujillo

Fotos de WOW Chiapas. Te tqm padresanto
Viernes 20 de septiembre.
Yo y José (mi productor), junto con varios compas, llegamos seis horas antes de que abrieran puertas. Ganas no faltaban, sol sí. La fila estuvo de todo: banda rifada, banda normal… y un güey insufrible que venía en modo “yo sé más que todos” y no paraba de tirar barra sobre su metal “true”.
Nadie le preguntó nada. Pero ahí estuvo, narrando como si estuviera en VH1.
Ya adentro, agarramos lugar justo al lado del escenario, y sorprendentemente, sin apretujones. Comodidad, espacio para moverse y un latón de Heineken bien frío. Todo pintaba de huevos.
El setlist fue puro filo: Creeping Death, Fuel, Nothing Else Matters, Seek & Destroy. Pero el momento que me partió fue The Day That Never Comes.
No la había escuchado en vivo nunca.
Y cuando sonó, me quebré.
Sí, lloré. Me vale vrga. Porque esa rola es personal, y escucharla ahí, con todo ese ruido y esa energía… fue demasiado.
Y pa’ cerrar con lo surreal:
Robert Trujillo se aventó “La Chona” en español.
No en broma. No como meme. La cantó con toda la actitud, y el Estadio GNP se volvió boda en Tonalá con presupuesto millonario. Fue raro, divertido y glorioso.
Día 2: sin fila, con “La Negra Tomasa” y el corazón igual de lleno

Domingo 22.
Ya sin fila, directo cuando abrieron puertas. Otra vez, spot privilegiado, latón en mano, garganta lista.
El setlist fue otro madrazo emocional: Whiplash, Ride the Lightning, One, Enter Sandman. Y otra vez, ejecución perfecta.
Y otra vez, Trujillo haciendo magia.
Ahora cantó “La Negra Tomasa”.
Así, sin aviso.
Y otra vez, todos en el Estadio GNP bailando, riendo, grabando y diciendo: “¿Esto neta está pasando?”.
Sí, perro. Pasó. Y fue hermoso.
A casi un año… lo que queda no es el ruido, es lo que nos movió por dentro.
Metallica no vino a dar “un concierto más”.
Nos agarró a todos —rucos, morros, metaleros de closet y fans de a devis— y nos puso en el mismo lugar: gritando, llorando, sonriendo raro cuando Trujillo se aventó La Chona.
Y lo que se quedó no fue la rola, ni el merch, ni el video borroso del celular… fue ese putazo emocional que no se explica, solo se carga.
Yo he ido a un chingo de conciertos.
Y este… este me sacó algo que no sabía que todavía tenía guardado.
Así de cabrón estuvo.
